Salta, 14 de mayo de 2026
La Asociación Dr. Miguel Ragone por la Verdad, la Memoria y
la Justicia hace público el presente comunicado en respuesta a una nota
periodística publicada hoy por el portal Cuarto Poder Salta, que instala —sobre
bases falsas— la posibilidad de que Fernando Pequeño Ragone haya pretendido
conducir o integrar el Observatorio de Violencia contra las Mujeres (OVCM). Esa
afirmación no tiene sustento en ninguna gestión real. En la primera parte de
este documento, Fernando Pequeño Ragone —en primera persona y con total
claridad— niega esa pretensión y argumenta, además, por qué la conducción
masculina de un organismo de esas características sería política e
institucionalmente incorrecta, con independencia de quien fuera el varón en
cuestión.
En la segunda parte, la Asociación explica los fundamentos
reales de su actuación: la decisión colectiva de su Comisión Directiva de
ofrecer apoyo técnico-institucional a la Subsecretaría de Mujeres, Géneros y
Diversidad del Gobierno de la Provincia de Salta. Ese apoyo es enteramente
ad honorem. La Asociación Dr. Miguel Ragone no percibe ni percibirá
retribución económica alguna, no ocupa ni ocupará cargo rentado, y no busca
beneficio institucional de ninguna naturaleza. La única ganancia que esta
Asociación persigue es la que siempre ha perseguido: sostener las políticas
de género y de derechos humanos frente al desfinanciamiento del Estado y frente
al avance de los sectores conservadores que buscan revertir derechos
conquistados con décadas de lucha colectiva.
PRIMERA PARTE: ACLARACIÓN Y POSICIÓN SOBRE LA NOTA
PERIODÍSTICA DEL DÍA DE LA FECHA
Yo no pretendí conducir el Observatorio de Violencia
contra las Mujeres. Y si lo hubiera hecho, habría estado equivocado.
Soy Fernando Miguel Pequeño Ragone, presidente de la
Asociación Dr. Miguel Ragone por la Verdad, la Memoria y la Justicia. Ante la
nota publicada hoy por el portal Cuarto Poder Salta, que instala la pregunta de
si un varón podría conducir el Observatorio de Violencia contra las Mujeres
(OVCM) e insinúa que yo habría sido convocado con ese fin, necesito hacer una
aclaración que no admite ambigüedades: ni la Asociación que presido ni yo
mismo hemos pretendido, solicitado, negociado ni aceptado rol alguno de
conducción o integración del OVCM. Esa afirmación no se corresponde con
ninguna gestión que hayamos realizado ni con ninguna propuesta que hayamos
formulado. La carta que la Asociación envió a la Subsecretaría de Mujeres,
Géneros y Diversidad —que es un documento público y transparente, y que
adjuntamos a este comunicado— no menciona en ninguna de sus páginas al
Observatorio. No porque lo hayamos omitido por descuido, sino porque
sencillamente no es el espacio en el que nuestra colaboración fue ofrecida ni
concebida.
Dicho esto, la pregunta que instala la nota no es trivial, y
como varón comprometido con el feminismo y con los derechos humanos, tengo la
obligación de responderla con honestidad y con rigor, aunque eso implique
argumentar en contra de una posibilidad que ni siquiera fue real.
Primera proposición: El OVCM no es una institución
genérica del Estado. Es un espacio construido desde y para las mujeres.
El Observatorio de Violencia contra las Mujeres de Salta no
es simplemente una repartición administrativa más del Estado provincial. Es una
institución autárquica cuya razón de ser es la observación sistemática de la
violencia que el sistema patriarcal ejerce específicamente sobre las mujeres.
Su mandato implica producir datos, elaborar recomendaciones y construir
herramientas de política pública desde una perspectiva feminista. Esa
perspectiva no es un complemento metodológico: es la condición de posibilidad
de toda su producción. Un varón al frente de ese espacio no viola solo una
preferencia simbólica de las organizaciones feministas. Viola la coherencia
epistemológica del organismo mismo. No porque los varones no podamos comprender
el problema de la violencia de género —podemos y debemos hacerlo— sino porque
la conducción de ese espacio requiere de una autoridad de experiencia que yo,
como varón, no poseo y no puedo fingir poseer.
Segunda proposición: La autonomía del OVCM depende de que
sea conducido por quienes tienen mandato legítimo de las comunidades afectadas.
Uno de los pilares más importantes del Observatorio es su
capacidad de producir recomendaciones al Estado desde una posición de autonomía
crítica. Esa autonomía no es solo presupuestaria: es también política y
simbólica. Para que las organizaciones de mujeres, los colectivos feministas y
las comunidades que sufren la violencia de género reconozcan al OVCM como un
espacio legítimo, quienes lo conducen deben tener un mandato de esas
comunidades. Ese mandato no se declama: se construye a lo largo de años de militancia,
de presencia en los territorios, de exposición a la violencia y de resistencia
colectiva. Es un mandato que las mujeres y las disidencias otorgan a quienes
han caminado con ellas. Un varón, por más trayectoria que tenga en el campo de
los derechos humanos —y yo tengo la mía, que no reniego—, no ha recibido ese
mandato y no puede ejercer esa representación.
Tercera proposición: La presencia masculina en la
conducción de espacios feministas no es neutralidad: es poder.
Existe una narrativa que presenta la incorporación de
varones en la conducción de espacios feministas como un gesto de apertura o de
transversalidad. Esa narrativa es, en el mejor de los casos, ingenua. En el
peor, es funcional al desmantelamiento de esos espacios. La presencia de un
varón en la conducción del OVCM no sería neutral: reproduciría dentro del
propio organismo la lógica de poder que el organismo tiene por misión
cuestionar. No porque yo en particular tuviera esa intención —no la tengo—, sino
porque las estructuras de poder funcionan con independencia de las intenciones
individuales. Cuando un varón ocupa un espacio que las mujeres han construido
con décadas de lucha, desplaza voces, acumula visibilidad y legitima la idea de
que esos espacios no requieren de la especificidad de género para funcionar.
Eso es un retroceso político objetivo, independientemente de la buena voluntad
de quien lo protagoniza.
Cuarta proposición: En un contexto de ajuste y
desjerarquización, incorporar varones en la conducción de organismos feministas
es una señal política regresiva de mayor peso aún.
El escenario que atraviesa el OVCM en este momento —con sus
directoras amenazadas de trabajar ad honorem, con la Secretaría de las Mujeres
convertida en Subsecretaría, con el presupuesto de género contrariado— es un
escenario donde cada decisión institucional tiene un peso político amplificado.
En ese contexto, colocar a un varón en la conducción del OVCM —o siquiera
instalar esa posibilidad en el debate público— no es solo un error de política
de género: es una señal que refuerza la narrativa conservadora de que los
espacios feministas pueden ser gestionados por cualquiera, que no requieren de
la especificidad que los fundó, que son, en definitiva, prescindibles en su
identidad más profunda. Esa señal, en este momento, sería devastadora para la
legitimidad que el OVCM necesita para sobrevivir al ajuste.
Por todo lo anterior, y aunque la nota que motivó estas
líneas parte de una premisa que no se corresponde con la realidad, elijo
responderla con argumento y con franqueza, porque creo que el debate que
instala merece ser respondido con seriedad, no solo desmentido. No es mi
lugar conducir el OVCM. Y eso no es una concesión: es una convicción.
SEGUNDA PARTE: LOS FUNDAMENTOS INSTITUCIONALES DE NUESTRA
DECISIÓN DE COLABORAR CON LA SUBSECRETARÍA DE MUJERES, GÉNEROS Y DIVERSIDAD
Una decisión colectiva, no un impulso individual
Antes de explicar qué decidimos y por qué, necesito aclarar
algo que la cobertura periodística tiende a personalizar en exceso: la
decisión de ofrecer apoyo técnico-institucional ad honorem a la Subsecretaría
de Mujeres, Géneros y Diversidad no es mía. Es de la Comisión Directiva de la
Asociación Dr. Miguel Ragone. Yo soy quien la encarna operativamente porque
soy el presidente de la Asociación, pero no la tomé solo ni podría haberla
tomado solo. Fue el resultado de un debate profundo, riguroso y honesto al
interior del cuerpo colegiado que conduce nuestra organización. Ese origen
colectivo no es un detalle administrativo: es parte sustantiva de lo que la
decisión significa y de cómo debe ser leída.
El contexto que nos convocó a actuar: un Estado que se
retira
La desjerarquización no es un cambio de nombre
La Comisión Directiva analizó con detenimiento un hecho que
muchos han tratado como una simple reorganización burocrática: la conversión de
la Secretaría de las Mujeres, Géneros y Diversidad en una Subsecretaría
dependiente de la Secretaría de Justicia y Derechos Humanos. Ese cambio no es
cosmético. Implica que el género pierde su voz directa en el gabinete
provincial, que el área reduce su autonomía decisional y que su capacidad
operativa se contrae en el momento en que los discursos conservadores disputan
más activamente la legitimidad de estas políticas. La Comisión Directiva no
llegó a estas conclusiones por impresión: llegó desde veinte años de presencia
ininterrumpida en la Mesa de la Diversidad de Salta y desde el conocimiento
íntimo de lo que significa que el Estado retroceda cuando más se lo necesita.
Las poblaciones más vulnerables no pueden esperar
En ese escenario de desjerarquización y desfinanciamiento,
las poblaciones que más dependen de estas instituciones —mujeres en situación
de violencia, personas travestis y trans, disidencias en el interior profundo
de la provincia— quedan expuestas a un doble abandono: el del Estado que se
retira y el de los sectores conservadores que aprovechan ese retiro para
avanzar con sus propias agendas. La Comisión Directiva entendió que ese
abandono tiene consecuencias concretas en vidas concretas, y que no podía ser
respondido con neutralidad.
Los riesgos que debatimos y los límites que establecemos
La Comisión Directiva no ignoró las tensiones que implica
esta decisión. Las debatió con seriedad y las reconoce públicamente porque esa
transparencia es parte de nuestra identidad.
Debatimos el riesgo de la cooptación simbólica.
Veintiún años de lucha independiente son un activo que no puede ser dilapidado.
Por eso establecemos con claridad que nuestra participación no implica adhesión
política a la lógica del ajuste. Es una colaboración técnica orientada a
preservar los logros construidos. La Asociación se reserva el derecho de
mantener su voz crítica y de denunciar públicamente cualquier conducta
institucional que implique el incumplimiento de los deberes del Estado.
Debatimos el riesgo de la precarización de la crisis.
Nuestra función es la de articulación y orientación técnica, no la de
sustitución del Estado en sus obligaciones presupuestarias. La responsabilidad
de garantizar recursos suficientes es y seguirá siendo del Gobierno de la
Provincia de Salta.
Debatimos el riesgo de la erosión de nuestra voz crítica.
Y lo asumimos con madurez: habrá momentos de tensión entre la colaboración
institucional y la denuncia pública. Esa tensión es parte inevitable de
cualquier forma de acción política responsable, y no la negaremos.
Las siete proposiciones de nuestra colaboración
La carta que la Asociación envió a la Subsecretaría contiene
proposiciones concretas y acotadas. Las sintetizo aquí para que sean de
conocimiento público:
1. Preservación de la memoria institucional. Colaborar
en la sistematización y actualización de los protocolos de atención a víctimas
de violencia de género y diversidad que el área ha construido en los últimos
años, evitando que ese conocimiento acumulado se pierda en la transición.
2. Articulación con los colectivos de la sociedad civil.
Actuar como nexo legítimo entre las organizaciones sociales del campo de la
diversidad y la Subsecretaría, contribuyendo a reconstruir los puentes de
confianza que el período de acefalía y el ajuste han dañado.
3. Fortalecimiento de las áreas municipales de género.
Acompañar a los 44 municipios de Salta que cuentan con dependencias de mujeres
y diversidad y que hoy se encuentran sin conducción técnica provincial,
especialmente en el interior.
4. Trabajo con las fuerzas de seguridad. Colaborar en
el diseño de protocolos de toma de denuncias y en la capacitación policial en
perspectiva de género y diversidad, mejorando la primera respuesta
institucional ante situaciones de violencia.
5. Incidencia en la reglamentación de instrumentos
legales. Contribuir a los procesos de incidencia para la implementación
efectiva de normas que protegen los derechos de mujeres y diversidades,
articulando con el Observatorio de Violencia contra las Mujeres como
herramienta técnica —no como espacio de conducción.
6. Reconstrucción de vínculos federales. Colaborar en
la restauración de los lazos de Salta con las redes federales de políticas de
género, debilitados por el proceso de desjerarquización.
7. Arte y comunicación como política pública. Poner a
disposición de la Subsecretaría la experiencia de la Asociación en el uso de
herramientas culturales y comunicacionales para mantener viva la presencia
institucional del área, especialmente en un contexto de gestión de la escasez.
Por qué la Comisión Directiva decidió que yo debía
encarnar esta colaboración
La Comisión Directiva no eligió este rol para mí por el peso
de un apellido. Me designó porque reúne, a su criterio, las condiciones que
este momento demanda: conocimiento del funcionamiento de la administración
pública provincial, desde mi paso por la Secretaría de Derechos Humanos entre
2007 y 2015; experiencia en el litigio estratégico, desde mi actuación como
querellante en las Causas Ragone I y II; presencia territorial en municipios
del interior de Salta; y dos décadas de trabajo en la Mesa de la Diversidad.
Ratifico que acepto este mandato institucional con la misma seriedad con que
fue tomada la decisión que me lo confió.
MENSAJE A LAS ORGANIZACIONES DE MUJERES, DE DIVERSIDADES
Y DE LOS DERECHOS HUMANOS
A todas las organizaciones feministas, a los colectivos de
diversidades, a los organismos de derechos humanos de Salta y todas las áreas
de género municipales: este comunicado está dirigido especialmente a ustedes.
Sabemos que la desconfianza ante la nueva conducción del
área de género tiene razones que comprendemos y respetamos. Sabemos que el
contexto del ajuste genera sospechas legítimas ante cualquier gesto
institucional. Sabemos, también, que una nota periodística mal fundamentada
puede sembrar en pocas horas la confusión que veintiún años de trabajo conjunto
tardaron en construir.
Por eso les pedimos que lean nuestra carta. Que la lean
entera. Que evalúen nuestras proposiciones y nuestros límites con la misma
seriedad con que nosotros evaluamos nuestros propios riesgos antes de tomar
esta decisión. Y que, si tienen objeciones, las formulen en el diálogo directo
con nosotros, que siempre ha sido el espacio donde las diferencias del campo
popular se han resuelto de manera fructífera.
No vamos a permitir que noticias mal intencionadas,
construidas sobre premisas falsas y publicadas sin verificación, logren lo que
el ajuste y los discursos conservadores no han podido lograr: dividirnos.
Los espacios de lucha popular no son el lugar donde se dirimen operaciones de
prensa. Son el lugar donde se construye, colectivamente y con las tensiones que
eso implica, la resistencia que las poblaciones más vulnerables de esta
provincia necesitan.
La Asociación Dr. Miguel Ragone estará presente. Su Comisión
Directiva estará presente. Yo estaré presente. No porque el camino sea
sencillo, sino porque la historia del nombre que llevamos enseña que la
presencia ante la adversidad no es una opción: es una forma de ser.
La Comisión Directiva Asociación Dr. Miguel Ragone
por la Verdad, la Memoria y la Justicia Salta, 14 de mayo de 2026

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