domingo, 8 de febrero de 2026

De la Desaparición al Descarte: Blanca Lescano y la Continuidad Genocida en el Discurso de los Derechos Humanos

Análisis del discurso pronunciado frente a la sede de La Libertad Avanza en Salta

Por Fernando Pequeño Ragone, asistido con Claude IA [1]

El discurso de Blanca Lescano, pronunciado frente a la sede de La Libertad Avanza (LLA) en Salta durante la Segunda Marcha Federal Antirracista y Antifascista, es una de las intervenciones más lúcidas y estructurales sobre la actualización de las formas de violencia estatal en democracia. Desde su trayectoria en la lucha por los derechos humanos, Lescano construye un puente analítico que conecta el terrorismo de Estado de la última dictadura militar con las políticas de exclusión y exterminio social del presente neoliberal, desmontando la falsa separación entre "violaciones de derechos humanos del pasado" y "políticas económicas del presente".

 



Contenidos

Dela Desaparición al Descarte: Blanca Lescano y la Continuidad Genocida en elDiscurso de los Derechos Humanos

Lademocracia como conquista y su usufructo por quienes la niegan

Delgenocidio militar al genocidio social: la ampliación necesaria del concepto

Lacriminalización de la vulnerabilidad: cuando el Estado penaliza a quienesdebería proteger

Lapolicía como aparato de reproducción del fascismo y el odio

Lamemoria activa como resistencia: del museo al combate político

Conclusión:La lucha por los derechos humanos como lucha por la supervivencia colectiva

 

 

La democracia como conquista y su usufructo por quienes la niegan

Lescano inicia su intervención desde un lugar de memoria política que recuerda el costo histórico de la recuperación democrática. No se trata de una referencia nostálgica sino de una advertencia estratégica: la democracia no es un estado natural de las cosas, sino una conquista colectiva que costó vidas, tortura, desapariciones y décadas de lucha. Esta premisa es fundamental para comprender la denuncia que articula a continuación.

La contradicción que señala es punzante: "Usufructuaron la democracia que a todo el pueblo argentino le costó conseguir y que resulta que ahora pretenden imponer desde el Estado Nacional también un genocidio". El verbo "usufructuar" no es casual. Lescano está señalando que sectores políticos que llegaron al poder utilizando las herramientas de la institucionalidad democrática —el voto, la Constitución, los procedimientos republicanos— están empleando esa legitimidad formal para desmantelar desde adentro los contenidos sustantivos de la democracia: la justicia social, la protección de los más vulnerables, la redistribución de la riqueza.

Esta formulación es políticamente crucial porque desmonta dos trampas discursivas: por un lado, la idea liberal de que la democracia se agota en los procedimientos formales (elecciones libres, división de poderes) sin importar qué proyecto de sociedad se construya con esos procedimientos; por otro, la ingenuidad de ciertos sectores progresistas que creen que el simple hecho de mantener la institucionalidad electoral garantiza la preservación de derechos conquistados. Lescano está advirtiendo que el fascismo contemporáneo ha aprendido a usar las formas democráticas para vaciarlas de contenido emancipatorio.

Del genocidio militar al genocidio social: la ampliación necesaria del concepto

El núcleo duro del discurso de Lescano es la redefinición del concepto de genocidio. Lejos de limitarlo a la desaparición física de personas por parte de fuerzas militares durante dictaduras —definición restrictiva que permite al poder democrático liberal declararse inocente—, Lescano lo extiende a la destrucción sistemática de las condiciones de vida de sectores enteros de la población.

Su formulación es contundente: "Pretenden imponer desde el Estado Nacional también un genocidio; un genocidio para los trabajadores, un genocidio para los pobres". Esta ampliación conceptual no es una metáfora ni un romanticismo militante. Es el reconocimiento de que el exterminio no requiere campos de concentración ni vuelos de la muerte cuando puede realizarse mediante la destrucción del empleo, el desfinanciamiento de la salud pública, el desmantelamiento de la educación, la criminalización de la pobreza y el hambre como política de Estado.

Lescano establece una continuidad estructural entre dos momentos históricos que suelen pensarse como radicalmente diferentes:

  1. El genocidio de la dictadura: Desaparición forzada, tortura, apropiación de niños, aniquilamiento de organizaciones populares mediante el terror estatal directo.
  2. El genocidio neoliberal: Destrucción de las condiciones materiales de existencia de los sectores populares, abandono deliberado de niños y jubilados, criminalización de la supervivencia, violencia institucional selectiva.

La conexión entre ambos momentos no es solo analógica sino genealógica. Lescano denuncia que el proyecto político que hoy gobierna reivindica explícitamente a los genocidas del pasado: "pretenden liberar a los condenados por crímenes de lesa humanidad". No se trata solo de políticas económicas neoliberales aplicadas por tecnócratas pragmáticos, sino de un proyecto ideológico que celebra el exterminio previo y busca continuarlo bajo nuevas formas.

Esta lectura desmonta la separación artificial entre "derechos civiles y políticos" (violados por las dictaduras) y "derechos económicos, sociales y culturales" (cuya violación suele minimizarse como "ajuste necesario" o "responsabilidad fiscal"). Lescano está diciendo que cuando el Estado abandona deliberadamente a los niños al hambre, cuando desmantela el sistema jubilatorio condenando a la miseria a los ancianos, cuando destruye el empleo y criminaliza la pobreza resultante, está ejecutando un genocidio.

La criminalización de la vulnerabilidad: cuando el Estado penaliza a quienes debería proteger

Uno de los pasajes más duros del discurso de Lescano es su denuncia de la inversión de roles del Estado: "Pretende poner la violencia en la calle, golpear jubilados, golpear niños y niñas... pretenden resolverlo penalizando a los niños que tendrían que defender por los tratados internacionales de derechos humanos".

Esta formulación identifica un mecanismo central del neoliberalismo contemporáneo: la gestión de la crisis social mediante la criminalización de sus víctimas. El Estado no solo abandona a niños y jubilados —los sujetos de especial protección según el derecho internacional—, sino que luego los penaliza por las consecuencias de ese abandono. Los niños empobrecidos son tratados como "delincuentes en potencia", los jubilados que protestan son reprimidos, las madres que reclaman alimentos son acusadas de "extorsión social".

Lescano señala la contradicción jurídica escandalosa: Argentina ha suscrito tratados internacionales que obligan al Estado a proteger prioritariamente a niños, niñas y adolescentes, así como a garantizar condiciones dignas para las personas mayores. Sin embargo, las políticas concretas violan sistemáticamente esos compromisos, invirtiendo la lógica del derecho: en lugar de proteger a los vulnerables y perseguir a los responsables de su vulnerabilización, se protege a los poderes concentrados y se persigue a quienes el sistema expulsa.

Esta inversión no es accidental ni resultado de "errores de gestión". Es una estrategia política deliberada que busca disciplinar socialmente mediante el terror: si te empobrecemos y encima te criminalizamos por ser pobre, si te dejamos sin trabajo y encima te reprimimos por reclamar, el mensaje es claro: tu única opción es la sumisión total.

La policía como aparato de reproducción del fascismo y el odio

El discurso de Lescano adquiere una especificidad territorial crucial cuando analiza el rol de la policía de Salta. Sus denuncias son demoledoras: "Esa es la policía que encubre a esto, a ese fascismo... esa es la policía que debería estar cuidando a las mujeres que están en riesgo".

Esta caracterización de las fuerzas de seguridad provinciales no es una crítica genérica a "excesos policiales" o "casos aislados de violencia institucional". Lescano está señalando que la policía opera como un brazo armado del proyecto fascista, cumpliendo funciones específicas:

  1. Encubrimiento del fascismo: La policía no solo no persigue los discursos y prácticas fascistas, sino que los ampara, los protege, los habilita.
  2. Abandono de las mujeres en riesgo: Mientras debería estar protegiendo a mujeres amenazadas por violencia machista, está dedicada a otras funciones represivas.
  3. Propagación del odio: "Esa es la policía de Salta que lo único que propaga es odio". La institución policial no es neutral que se limita a "cumplir órdenes", sino un actor político que reproduce y amplifica los discursos de odio contra disidencias sexuales, migrantes, pueblos originarios, pobres.
  4. Revictimización sistemática: "La policía que cada vez que vamos a hacer una denuncia las revictimiza y violenta". Esta denuncia es particularmente grave porque señala que el aparato que debería proteger a las víctimas es, en realidad, parte del sistema de victimización.

La experiencia de Lescano como militante de derechos humanos en Salta le da autoridad testimonial para estas afirmaciones. No está especulando teóricamente sino denunciando prácticas que ha enfrentado directamente: mujeres que van a hacer denuncias por violencia de género y son maltratadas por el personal policial, familias que buscan justicia por sus muertos en comisarías y encuentran encubrimiento, personas LGBTIQ+ que sufren violencia institucional cada vez que entran en contacto con las fuerzas de seguridad.

Esta caracterización conecta directamente con el planteo que desde la Asociación Miguel Ragone venimos haciendo [2] (ver el vínculo al final: Anatomía de la Violencia Institucional en el Distrito Judicial Sur: Un Análisis de la Seguridad y la Letalidad en el Departamento de Anta (2016-2026))   sobre la "normalización sistemática del maltrato, especialmente en los distritos de los municipios del interior donde las comisarías están saturadas y las personas conviven en condiciones inhumanas". La violencia policial en Salta no es disfuncional al sistema: es funcional. Es el mecanismo mediante el cual se disciplina a las poblaciones excedentes, se aterroriza a quienes podrían organizarse, se protege el orden de la desigualdad.

La memoria activa como resistencia: del museo al combate político

El discurso de Lescano, pronunciado en el contexto de la Segunda Marcha Federal Antirracista y Antifascista, y en el marco de la conmemoración de los cincuenta años del golpe de 1976, plantea implícitamente una concepción de la memoria como herramienta política activa, no como ejercicio conmemorativo ritual.

Su análisis sostiene que "el fascismo y el racismo no son fenómenos aislados, sino que se manifiestan hoy en la destrucción de las estructuras del Estado y en el abandono de miles de personas". Esta formulación es crucial porque evita dos trampas simétricas:

  1. La trampa de la excepcionalidad: Pensar el genocidio de la dictadura como un evento único, excepcional, radicalmente diferente de la "normalidad democrática". Esta perspectiva permite celebrar la recuperación democrática mientras se naturalizan formas actualizadas de violencia estatal.
  2. La trampa de la banalización: Llamar "genocidio" o "fascismo" a cualquier política que no nos gusta, vaciando los conceptos de contenido analítico y diluyendo la especificidad histórica de las experiencias límite.

Lescano evita ambas trampas mediante una operación conceptual sofisticada: reconoce la especificidad histórica del terrorismo de Estado dictatorial (desaparición forzada, campos clandestinos, plan sistemático de exterminio) mientras identifica continuidades estructurales con las formas contemporáneas de violencia estatal (hambre como política, criminalización de la pobreza, abandono letal de poblaciones enteras).

Esta perspectiva transforma la memoria en práctica de resistencia. No se trata de recordar el pasado para que "nunca más" vuelva a ocurrir algo exactamente igual —promesa que el poder puede cumplir formalmente mientras ejecuta variantes actualizadas—, sino de reconocer las lógicas de poder que persisten bajo nuevas formas para poder combatirlas en el presente.

Conclusión: La lucha por los derechos humanos como lucha por la supervivencia colectiva

El discurso de Blanca Lescano frente a la sede de La Libertad Avanza en Salta es más que una denuncia coyuntural. Es una reformulación estructural de lo que significa defender los derechos humanos en el siglo XXI. Su planteo central —la continuidad genocida entre dictadura y neoliberalismo— no busca equiparar mecánicamente períodos históricos diferentes, sino identificar las lógicas de poder que producen poblaciones descartables, cuerpos superfluos, vidas que no merecen ser vividas.

Al conectar el terrorismo de Estado del pasado con las políticas de exclusión del presente, Lescano está haciendo varias operaciones políticas fundamentales:

  1. Desnaturaliza la violencia neoliberal: El hambre, el desempleo, la falta de acceso a salud y educación no son "consecuencias inevitables" de leyes económicas neutrales, sino decisiones políticas deliberadas que producen sufrimiento y muerte.
  2. Amplía el sujeto de los derechos humanos: Ya no solo las víctimas directas del terrorismo de Estado dictatorial, sino todos los sectores que hoy son objeto de políticas de abandono y exterminio social: trabajadores precarizados, niños hambrientos, jubilados empobrecidos, mujeres desprotegidas, disidencias sexuales criminalizadas.
  3. Actualiza las herramientas de resistencia: La lucha por los derechos humanos no puede limitarse a la judicialización de crímenes del pasado (aunque esto sea importante), sino que debe articularse con las resistencias concretas del presente: la defensa de la educación y la salud públicas, la organización sindical, las luchas territoriales, los feminismos, los movimientos antirracistas.
  4. Identifica a los responsables contemporáneos: No hay genocidio sin genocidas. Al señalar que el proyecto político actual "usufructúa" la democracia para imponer un genocidio social, Lescano está nombrando responsabilidades políticas concretas, no diluyéndolas en abstracciones como "el mercado" o "la globalización".

Su intervención, en el marco de la Segunda Marcha Federal Antirracista y Antifascista, sitúa la lucha por los derechos humanos exactamente donde debe estar: no en el terreno despolitizado de la conmemoración estetizada ni en el campo jurídico exclusivamente, sino en el combate político cotidiano por las condiciones materiales de existencia de las mayorías populares.

La memoria activa que propone Lescano es aquella que reconoce en el niño hambriento de hoy al desaparecido de ayer: ambos son víctimas de un proyecto de poder que decide quiénes merecen vivir y quiénes son descartables. Y sitúa la resistencia antifascista como la única forma de preservar no solo la memoria del pasado, sino la posibilidad misma de un futuro donde todas las vidas importen.



[1] Orden (Claude): Describe y analiza el discurso que te adjunto. Incluyendo citas textuales de la interlocutora. Se trata de Blanca Lescano, que desde su trayectoria en la lucha por los Derechos Humanos, aporta una mirada estructural que conecta el genocidio del pasado con la exclusión del presente en el marco de la Segunda Marcha Federal Antirracista y Antifascita en Salta. Titula.


Cuando las Voces de Distintas Generaciones Trenzan la Resistencia: Soberanía Corporal, Memoria Política y Lucha Antifascista en Salta

Un diálogo entre Pía Ceballos y Blanca Lescano desde la Segunda Marcha Federal Antirracista

Por Fernando Pequeño Ragone, asistido con NotebookLM y Claude IA. [1]
 Ver tambien

Discurso de Pía Ceballos
frente a la Cental de Policía de Salta en la segunda marcha



Síntesis uno

Contenidos

Elencuentro como acto político

Elcuerpo como territorio: cuando lo íntimo es inseparable de lo político

Lamemoria como continuidad de lucha: del peronismo histórico a las disidenciasdel presente

Géneroe intergeneracionalidad: la potencia política de los márgenes

Elterritorio como campo de batalla: del extractivismo minero al extractivismo devidas

La"reconstrucción del tiempo": sostener la resistencia más allá de lacoyuntura

Latrampa del consenso estético: cuando el arte reemplaza la política en laconmemoración de los cincuenta años del golpe

Conclusión:La convergencia necesaria en tiempos de ofensiva neoliberal

 

Síntesis dos

 

El encuentro como acto político

La Segunda Marcha Federal Antirracista en Salta condensó una potencia política singular: el encuentro entre generaciones que, lejos de reproducir jerarquías etarias, construyó un entramado de resistencia donde la experiencia histórica y la radicalidad contemporánea se articularon para enfrentar el avance neoliberal y ultraconservador. Los discursos de Pía Ceballos y Blanca Lescano permiten reconstruir una trama intergeneracional que coloca al cuerpo, al territorio y a la memoria como campos de batalla contra el fascismo del siglo XXI.

Nos proponemos leer esa convergencia como un dispositivo político estratégico: la intergeneracionalidad y la perspectiva de género no son "temas" dentro de la lucha popular, sino modos constitutivos de hacer política en tiempos de ofensiva extractivista sobre cuerpos y territorios.

 

El cuerpo como territorio: cuando lo íntimo es inseparable de lo político

Proponemos contundente que: "no hay transformación posible sin desnaturalizar la cultura represiva que hoy impera en Salta, una cultura que trata a los cuerpos y a los territorios como meras externalidades de un modelo extractivista". Esta formulación conecta directamente la violencia institucional sobre las personas LGBTIQ+ y racializadas con la lógica del saqueo ambiental: ambas operan bajo la premisa de que hay vidas y espacios descartables, exterioridades tolerables del "progreso".

La intergeneracionalidad aparece aquí como herramienta epistemológica y política. Las generaciones que construyeron resistencia durante las dictaduras y los años noventa conocen la violencia estatal como método de disciplinamiento social. Las generaciones más jóvenes, forjadas en las luchas por la diversidad sexual y de género, han experimentado la mutación de esa violencia: ya no solo la represión física, sino también la "ceguera del asco" que normaliza lo intolerable, que vuelve cotidiano el odio, que rompe los lazos familiares y comunitarios desde dentro.

Sostenemos que las políticas de odio "impactan de forma letal, habilitando desde ataques físicos en las calles hasta una violencia policial que se ha cobrado vidas de compañeres", para decir que el neoliberalismo contemporáneo no solo precariza el trabajo: precariza la existencia misma de quienes no encajan en el molde productivo-reproductivo heteronormado. El cuerpo travesti, el cuerpo trans, el cuerpo racializado, el cuerpo campesino, el cuerpo feminizado: todos son territorios en disputa.

 

La memoria como continuidad de lucha: del peronismo histórico a las disidencias del presente

Las organizaciones de base son reservorios de resistencia donde todavía sobreviven prácticas de los modelos políticos populares y la solidaridad comunitaria. Aquí la intergeneracionalidad no es nostálgica ni ornamental: es la transmisión viva de saberes organizativos, de formas de hacer política desde abajo, de construcción colectiva de dignidad.

Esta conexión entre memoria militante del campo popular y luchas de la diversidad puede resultar contradictoria para miradas esencialistas, aunque nuestro planteo es contundente al sostener que los colectivos de mujeres y de la diversidad sexo-afectiva están llamados a ser la vanguardia de un ciclo de transición democrática, pues su lucha plantea la relación entre la política y la subjetividad íntima que cualquier movimiento popular deberá recuperar para ser completo.

No se trata de que el feminismo y las disidencias se subordinen a una tradición política previa, sino de que esa tradición se complete, se transforme, se actualice incorporando lo que históricamente negó: la soberanía sobre los cuerpos, la legitimidad de los afectos no normativos, la crítica al patriarcado que también atravesó (y atraviesa) al campo popular.

Blanca Lescano y Pía Ceballos —representando generaciones distintas en el activismo salteño— encarnan esta tensión productiva: la necesidad de honrar las luchas previas sin sacralizar sus límites, de construir desde las herencias sin quedar atrapadas en ellas. La memoria, en este sentido, no es un archivo muerto sino una práctica de actualización constante.

 

Género e intergeneracionalidad: la potencia política de los márgenes

El enfoque de género atraviesa todo el planteo político de la Segunda Marcha, no como un eje más sino como lente que revela la profundidad del conflicto. Es imperativo desenmascarar al fascismo que intenta homogeneizarnos y descartar a quienes viven diferente, porque el proyecto autoritario contemporáneo tiene como objetivo central la eliminación de la diferencia, la imposición de un único modo de vida, de familia, de economía, de nación.

Las mujeres, las personas LGBTIQ+, las identidades no binarias, las corporalidades disidentes han desarrollado históricamente saberes de supervivencia y resistencia en los márgenes. Esos saberes —muchas veces invisibilizados por las grandes narrativas de la izquierda tradicional— son hoy centrales para enfrentar un capitalismo que ya no solo explota el trabajo asalariado sino que mercantiliza la totalidad de la vida.

La intergeneracionalidad de género implica reconocer que las luchas de las abuelas, madres y tías que sostuvieron comedores populares, que organizaron ollas comunitarias durante las crisis, que resistieron la violencia machista en silencio o en colectivo, son parte del mismo linaje político que las compañeras que hoy militan en las calles con banderas trans, que ocupan espacios públicos, que exigen reconocimiento estatal y redistribución económica.

Este encuentro generacional desmantela la falsa dicotomía entre "políticas de identidad" y "políticas de clase". Cuando en la Marcha se habla concomitantemente de la criminalización de las disidencias sexuales y la reforma laboral como parte del mismo ajuste brutal se puede entender que la generación y el género están unidas en el mismo campo de batalla. No hay lucha de clases sin perspectiva de género, no hay liberación nacional sin soberanía corporal. No hay lucha sin Memoria.

 

El territorio como campo de batalla: del extractivismo minero al extractivismo de vidas

Nos interesa plantear una conexión que suele pasar inadvertida: recuperar la soberanía no es solo una cuestión de recursos mineros o de la producción económica, sino de soberanía sobre nuestros cuerpos y nuestras identidades. Esta formulación amplía radicalmente la noción de territorio.

Salta es una provincia marcada por el extractivismo minero y agroindustrial, por el saqueo sistemático de bienes comunes. Pero también es una provincia donde la violencia institucional en comisarías del interior opera como método de control social sobre poblaciones racializadas, empobrecidas, disidentes. El mismo Estado que permite el saqueo de litio, que desmantela protecciones ambientales, que entrega territorio a corporaciones transnacionales, es el que normaliza el maltrato sistemático, especialmente en los distritos de los municipios del interior donde las comisarías están saturadas y las personas conviven en condiciones inhumanas.

La intergeneracionalidad aquí implica conectar las luchas campesinas e indígenas por la tierra con las luchas urbanas por el derecho a la ciudad, por la des-criminalización de la pobreza, por el fin del genocidio trans. Implica reconocer que el extractivismo es un sistema integral que no solo extrae minerales sino que "extrae" vidas: expulsa, descarta, elimina a quienes no producen valor en sus términos.

Las generaciones mayores conocen las luchas por la tierra, las resistencias campesinas, las organizaciones barriales. Las generaciones más jóvenes conocen la lucha por existir en cuerpos no normativos en territorios hostiles. El diálogo entre ambas experiencias es lo que permite construir un proyecto político integral que subordine la economía a la política, que ponga la vida en el centro.

La "reconstrucción del tiempo": sostener la resistencia más allá de la coyuntura

Proponemos en el contexto de la “segunda marcha” poner sobre la mesa de herramientas, la idea de "reconstrucción del tiempo" como estrategia de resistencia sostenida. No se trata solo de marchar, de protestar, de denunciar, sino de vincular a los pequeños productores, a los trabajadores de la salud y a la militancia de género en un proyecto inclusivo.

Esta reconstrucción temporal implica romper con la lógica de la inmediatez neoliberal, con el sálvese quien pueda individualista, con la política reducida a crisis y espectáculo. Y arte.  Implica crear ritmos colectivos, calendarios comunitarios, temporalidades de cuidado mutuo que sostengan la organización popular en el largo plazo.

Aquí la intergeneracionalidad es fundamental: las generaciones mayores aportan paciencia estratégica, conocimiento de ciclos políticos largos, experiencia de derrotas y reconstrucciones. Las generaciones más jóvenes aportan urgencia ética, radicalidad en las demandas, creatividad en las formas de organización. Ninguna perspectiva es suficiente por sí sola; su encuentro es lo que permite imaginar y construir futuros más allá de la condena.

 

La trampa del consenso estético: cuando el arte reemplaza la política en la conmemoración de los cincuenta años del golpe

Ante la vigorosidad de corporalidades jóvenes y los discursos interpelantes durante la segunda marcha, nos podemos dejar de hacer notar que ocurre en en el contexto de la conmemoración de los cincuenta años del golpe de 1976, y que de nuestra perspectiva analítica instituyente; asistimos a un fenómeno preocupante: numerosas organizaciones históricas de derechos humanos han optado por refugiarse en el terreno supuestamente neutral del arte y la estética conmemorativa, evadiendo así la construcción de herramientas concretas de resistencia ante el embate neoliberal contemporáneo. Mientras el presente exige articular respuestas urgentes frente a políticas que reactualizan la lógica de exterminio social —desfinanciamiento de derechos, criminalización de la protesta, precarización letal de las existencias—, estas organizaciones compiten entre sí por producir la instalación más conmovedora, el festival más multitudinario, la pieza audiovisual más premiada. Esta despolitización disfrazada de sensibilidad cultural no es inocente: al enquistarse en un discurso estético que todos pueden aplaudir sin comprometerse a nada, que genera consenso sin interpelar privilegios, que conmueve sin movilizar, estas organizaciones terminan reforzando inadvertidamente el proyecto de las derechas neoliberales. Porque un "Nunca Más" que no se traduce en un "Nunca Más al ajuste", una "Memoria" que no se pregunta por las continuidades represivas actuales, una "Verdad" que no nombra a los responsables contemporáneos del sufrimiento social -y lo que es peor aún intenta “negociar” espacios de privilegios coyunturales perdiendo la dimensión histórica de la lucha-, es un discurso domesticado, museificado, funcional a un sistema que puede tolerar el recuerdo siempre que este no amenace el presente. La memoria sin política estructurante renovada, sin interpelación a las complicidades actuales, sin articulación con las luchas de quienes hoy resisten la violencia institucional, el extractivismo y la precarización, no es memoria viva sino monumento vacío. Y mientras las organizaciones históricas disputan prestigio cultural en el campo de la conmemoración estetizada, son las nuevas generaciones —los colectivos de la diversidad, los movimientos feministas, las asambleas territoriales— quienes están haciendo el trabajo político que aquellas han abandonado: conectar la memoria del terrorismo de Estado con las formas actualizadas de la violencia sistémica, construir herramientas de resistencia que no se limiten al duelo ritualizado sino que apunten a transformar las condiciones materiales que hacen posible la repetición de la barbarie bajo nuevas formas.

 

Conclusión: La convergencia necesaria en tiempos de ofensiva neoliberal

La Segunda Marcha Federal Antirracista en Salta fue un eslabón crítico en la reconstrucción de nuestra soberanía política. En el contexto nacional de embate neoliberal y ultraconservador, esta convergencia entre luchas antirracistas, feministas, de la diversidad sexual, ambientales, con la presencia de luchadoras de la Memoria, Verdad y Justicia; y de clase trabajadora, señala un camino estratégico.

Los ejes que se trenzan en los discursos de Pía Ceballos y Blanca Lescano —la memoria histórica y la radicalidad presente, la experiencia territorial y la reflexión sobre el cuerpo, la herencia del movimiento popular salteño y argentino y la vanguardia de las disidencias— no son contradictorios sino complementarios. Muestran que la resistencia al proyecto neoliberal requiere una política que sea capaz de articular lo que el sistema ha fragmentado: cuerpo y territorio, economía y afecto, producción y reproducción, pasado y futuro.

El campo popular enfrenta hoy una encrucijada: o profundiza su capacidad de diálogo intergeneracional e interseccional, incorporando de manera no cosmética las perspectivas de género y las luchas contra el racismo, o se condena a la irrelevancia. Señalamos con contundencia que la meta es reformar nuestras estructuras políticas para que dejen de ser maquinarias de obediencia al ejecutivo y vuelvan a ser herramientas de poder popular.

Las voces de distintas generaciones que convergieron en la segunda marcha en Salta nos recuerdan que la política emancipatoria no se hace desde la pureza ideológica ni desde la uniformidad, sino desde la capacidad de construir un "nosotros" amplio, complejo, contradictorio, pero comprometido con un piso innegociable: la dignidad de todas las vidas, la soberanía sobre todos los territorios, la primacía de lo político sobre el mercado.

En tiempos donde el futuro deja de ser una condena para convertirse en una apuesta esperanzada, la intergeneracionalidad y la perspectiva de género junto a la memoria no son opcionales: son la condición de posibilidad misma de la transformación. Las compañeras de Salta, jóvenes y mayores, travestis y campesinas, estudiantes y trabajadoras de la salud nos están mostrando el camino. Ahora nos toca a todas, todos y todes caminar juntes.

 



[1] Orden (Claude): Considera el contexto del documento que te adjunto. Enfoca en el apartado "Soberanía, Memoria y Territorio: La Trama Intergeneracional de la Resistencia Antifascista en los Discursos de Pía Ceballos y Blanca Lescano". Construye un ensayo amplio de divulgación en torno al mismo. Dirigido a un público militante político de partidos diversos del campo popular, de organizaciones LGBT y de organizaciones de derechos humanos. Enfoca especialmente la intergeneracionalidad y el género. Encuentra un título. Concluye meritando la convergencia de los ejes de sus dos discursos en el contexto nacional de resistencia del campo popular al embate neoliberal.

sábado, 7 de febrero de 2026

Así fue la II Marcha Federal Antifascista y Antirracista – Salta.

 Bajo un encuadre de creciente violencia institucional y deshumanización, la II Marcha Federal Antifascista y Antirracista en Salta fue escenario de un grave episodio de represión frente a la sede de La Libertad Avanza. El incidente, que resultó en una joven manifestante herida tras el accionar policial para proteger a provocadores vinculados al oficialismo, se inscribe en un clima fascista nacional caracterizado por el gobierno por decreto y la vulneración sistemática de consensos democráticos.

 Ver fotos aqui


 

Mientras el país atraviesa una crisis profunda con la pérdida de 190.000 puestos de trabajo, el cierre de 19.000 empresas y un ajuste del 30% en los haberes jubilatorios, el discurso oficial construye "chivos expiatorios" en las disidencias sexuales, trabajadores y organizaciones sociales. En Salta, esta lógica se traduce en una policía que actúa como fuerza de choque para imponer reformas laborales esclavistas y garantizar la entrega de recursos estratégicos como el litio y el agua. La jornada dejó en claro que la lucha ya no es solo sectorial: frente a un Estado que actúa como gestor de la subordinación al imperialismo, la rearticulación política surge como la única vía para defender la soberanía de los cuerpos y del territorio.

 

1.El Surgimiento del "Clima Fascista" y la Deshumanización

2.Violencia Institucional y Crisis de Derechos Humanos

3.Reformas Estructurales y Soberanía

4.Contexto Geopolítico y Anti-imperialismo

IncidentesDurante la Movilización

Datosy Estadísticas Relevantes (Fuente Contexto)

Conclusionesde la Asamblea

 

 

Sintetizamos los puntos clave y testimonios recogidos durante la II Marcha Federal Antifascista y Antirracista realizada en la ciudad de Salta el 7 de febrero de 2026. La movilización, conformada por una coalición de organizaciones de derechos humanos, colectivos LGBTQ+, agrupaciones sociales y sectores sindicales, se presentó como una respuesta directa a las políticas y discursos del gobierno nacional liderado por Javier Milei.

Los ejes centrales de la protesta incluyeron la denuncia de un "clima fascista" caracterizado por la deshumanización de sectores vulnerables, la criminalización de la protesta y la implementación de reformas estructurales que afectan los derechos laborales y ambientales. El evento estuvo marcado por incidentes frente a la sede de La Libertad Avanza, donde la intervención policial resultó en una manifestante herida, y culminó con un acto simbólico frente a la Central de Policía, denunciando la violencia institucional y la impunidad en casos de muertes bajo custodia estatal.

 

1. El Surgimiento del "Clima Fascista" y la Deshumanización

Los testimonios coinciden en que el país atraviesa un proceso de regresión democrática donde el discurso oficial promueve la violencia social. Se denuncia una estrategia de deshumanización similar a la utilizada en dictaduras pasadas, categorizando a opositores y minorías como "amenazas" o "gérmenes".

  • Blancos de violencia: El discurso gubernamental apunta contra la disidencia sexual, personas pobres racializadas, organizaciones sociales, migrantes, feministas, personas con discapacidad y jubilados.
  • Retórica de odio: Se reporta el uso sistemático de epítetos como "zurdo", "chorro", "perverso", "parásito mental" y "aberración" para deslegitimar cualquier reclamo estatal.
  • Erosión institucional: Se critica el gobierno por decreto y el incumplimiento de leyes aprobadas, como la emergencia en discapacidad.

2. Violencia Institucional y Crisis de Derechos Humanos

La marcha subrayó la contradicción entre la política de seguridad actual y el respeto a las garantías constitucionales. Un punto crítico fue la comparación entre el trato a los genocidas y a la juventud vulnerable.

  • Impunidad y Negacionismo: Se denuncia el intento de liberar a genocidas de la última dictadura mientras se propone bajar la edad de imputabilidad para encarcelar a menores.
  • Violencia Policial en Salta: Se señalaron casos específicos de tortura y muerte bajo custodia, destacando el fallecimiento de Fernanda Arias en una comisaría de Rosario de Lerma y la agresión a "La Grillo".
  • Control Social: Uso del Código Contravencional (Art. 114 y 115) para perseguir a vendedores ambulantes ("trapitos") y disidencias, aumentando la sobrepoblación carcelaria.

3. Reformas Estructurales y Soberanía

La movilización expresó un rechazo rotundo a las reformas legales que buscan transformar la matriz laboral y ambiental del país.

Área

Impacto Denunciado

Laboral

Precarización extrema, eliminación del cupo laboral trans, ataque al derecho de huelga y fragmentación de vacaciones.

Ambiental

Derogación de la Ley de Glaciares para favorecer la megaminería de empresas extranjeras (litio y tierras raras).

Salud

Desfinanciación y ataques a los trabajadores del Hospital Garrahan.

Social

Recorte en universidades, educación técnica y fin de la moratoria previsional.

4. Contexto Geopolítico y Anti-imperialismo

Los oradores vincularon la situación nacional con una agenda global de "derecha fascista", señalando la alineación del gobierno con intereses externos.

  • Influencia Externa: Críticas a la subordinación hacia Estados Unidos, mencionando específicamente a Donald Trump y la supuesta presencia de la Quinta Flota en territorio argentino.
  • Sionismo y Patagonia: Denuncias sobre la compra de tierras en el sur y la vinculación del sionismo con políticas extractivistas. Solidaridad explícita con el pueblo de Palestina y Venezuela.
  • Construcción de Enemigos: Se rechaza la caracterización de los pueblos originarios como "terroristas" y de los migrantes como "delincuentes".

Incidentes Durante la Movilización

Durante el trayecto, la marcha se detuvo frente a la sede de La Libertad Avanza en Salta. Este punto fue el escenario de los momentos de mayor tensión:

  1. Provocación y Respuesta: Una mujer vinculada a la sede partidaria realizó gestos obscenos e insultó a los manifestantes, lo que provocó que un militante del Partido Obrero intentara pintar el cartel del local con aerosol.
  2. Represión Policial: La policía intervino para defender la sede, generándose un forcejeo que resultó en una manifestante de aproximadamente 25 años herida en la frente y con una crisis de hipotensión.
  3. Denuncia de Complicidad: Los organizadores señalaron que la policía actuó como "fuerza de choque" de los discursos de odio, protegiendo a los provocadores mientras reprimía a quienes ejercían el derecho a la protesta pacífica.

Datos y Estadísticas Relevantes (Fuente Contexto)

La radio abierta proporcionó datos específicos para sustentar la gravedad de la crisis actual:

  • Violencia de Género: Solo en enero de 2026 se registraron 25 femicidios. El 16% de las víctimas habían realizado denuncias previas que fueron desoídas.
  • Mercado Laboral: Pérdida proyectada de 140,000 puestos de trabajo en el sector privado y 50,000 en el público para fines de 2025.
  • Cierre de Empresas: Aproximadamente 19,000 empresas han dejado de operar.
  • Jubilaciones: Pérdida del poder adquisitivo acumulado superior al 30%.

Conclusiones de la Asamblea

El documento final de la marcha hace un llamado a la unidad de las luchas. Se enfatiza que las "reivindicaciones sectoriales" ya no son suficientes ante un estado de "destrucción absoluta del país".

Consignas Finales:

  • "Al calabozo no volvemos nunca más": Referencia a la resistencia contra la represión histórica y actual hacia el colectivo LGBTQ+ y luchadores sociales.
  • Resistencia Federal: Convocatoria a un paro general y movilización masiva para el 11 de febrero, coincidiendo con el tratamiento de la reforma laboral en el Senado.
  • Memoria Activa: Reivindicación de los 30,400 desaparecidos como guía para la liberación actual frente al fascismo.

"No estamos en dictadura, pero tampoco en democracia cuando se gobierna por decreto y se ignora el hambre del pueblo." — Testimonio durante la radio abierta.

 

 

domingo, 25 de enero de 2026

A cerca de la desaparición forzada de Merlen: Cuando la Comunidad LGBT Reproduce la Violencia del Estado

 

El Espejo Roto: Cuando la Comunidad LGBT Reproduce la Violencia del Estado [1] [2]

Por Fernando Pequeño Ragone,
con Gemini y Clude
25 ene 2026

 

La Traición Silenciosa en Tiempos de Desaparición

Cuando Marlen Villarrubia desapareció bajo custodia policial el 5 de enero de 2026 en Salta, Argentina, el Estado desplegó su maquinaria de impunidad heredada de la dictadura: detención irregular, registros manipulados, comisarías convertidas en cajas negras. Pero junto al terrorismo institucional emergió otra forma de violencia, más insidiosa porque proviene desde adentro: la voz de un miembro de la propia comunidad trans que, lejos de denunciar la desaparición forzada, se dedicó a deshumanizar a la víctima. "El puto anda apurando a los putos", sentenció, validando así la acción estatal y convirtiendo a la comunidad en cómplice involuntario de su propio exterminio.

Esta discriminación interna —que deshumaniza, criminaliza y deslegitima a las propias víctimas de violencia estatal— no es un fenómeno aislado. Es la materialización de lo que podríamos llamar la "colonización del discurso opresor", donde los sectores más vulnerados internalizan la lógica de sus victimarios y la reproducen hacia sus pares. En el caso de Marlen, esta dinámica tuvo consecuencias letales: permitió que el foco de atención se desviara de la responsabilidad estatal hacia los supuestos "antecedentes" de la víctima, creando el terreno fértil para que la impunidad florezca.

 

La Lógica del "Algo Habrá Hecho": Cuando la Víctima Deja de Importar

El discurso de algunos miembros de la comunidad trans, condensa varios mecanismos de discriminación interna que merecen ser desmenuzados:

La misoginia trans como arma de deshumanización. El uso deliberado del masculino ("el puto") y los insultos despectivos no son solo actos de violencia verbal; son la negación de la identidad de género de Marlen. Al despojarla de su feminidad, también se la despoja de humanidad, y por ende, de derechos. Esta operación discursiva replica exactamente la lógica del Estado terrorista, que necesita construir "vidas descartables" para justificar su violencia.

La trampa de la inocencia obligatoria. La crítica a las representantes de la comunidad trans en cargos públicos por hacer parecer a Marlen como "inocente" revela un malentendido fundamental sobre los derechos humanos. No se requiere que una persona sea moralmente intachable para que el Estado deba garantizar su vida y su debido proceso. La desaparición forzada es un crimen de Estado independientemente de la conducta previa de la víctima. Sin embargo, al exigir inocencia, la comunidad lgbt reproduce la teoría de los "dos demonios" que tanto sirvió para encubrir los crímenes de la dictadura argentina.

La horizontalización de la violencia como servicio al poder. Cuando algunos miembros de la comunidad LGBT afirman que Marlen "está presa porque hace desastre", está trasladando la responsabilidad de la desaparición desde el Estado hacia la víctima. Esta operación es políticamente funcional al terrorismo institucional: si la comunidad misma valida la detención irregular, le otorga al Estado una "licencia para desaparecer". El Estado no necesita justificarse cuando las propias víctimas potenciales se encargan de hacerlo por él.

Las Consecuencias Fatales: De Fernanda Arias a Marlen Villarrubia

La falta de enfoque en la responsabilidad estatal —alimentada por la discriminación interna de la propia comunidad LGBT— tiene consecuencias documentables y mortales. El caso de Fernanda Arias ilustra con claridad esta dinámica:

Fernanda, también mujer trans de Salta, fue hallada muerta en circunstancias que la policía catalogó precipitadamente como "suicidio". La criminalización previa de Fernanda, su construcción social como "descartable", permitió que sectores de la sociedad —e incluso de la propia comunidad— aceptaran la versión oficial sin cuestionamientos. Esto derivó en la pérdida de pruebas, en la falta de investigación rigurosa y, finalmente, en la impunidad -por el momento en tanto persiste la investigación- del transfemicidio institucional.

En el caso de Marlen, la repetición del patrón es escalofriante. La opinión de que "anda apurando a los putos" sirve como cortina de humo para que la Comisaría 2º no rinda cuentas. Si la comunidad misma valida la narrativa de que Marlen es una persona conflictiva, se diluye la urgencia de exigir su aparición con vida. El Estado cuenta con este prejuicio social —incluso interno— para garantizar su impunidad.

La consecuencia última de esta dinámica es la naturalización de la muerte selectiva. Se acepta tácitamente que ciertas vidas —las de las mujeres trans pobres, las que tienen antecedentes, las que ejercen trabajo sexual, las que "causan problemas"— no valen lo mismo que otras. Esto crea un terreno fértil donde el Estado puede seguir matando en las celdas, desapareciendo activistas y reprimiendo disidencias sin que se levante un clamor colectivo.

La Vulneración que se Retroalimenta: Un Estado que Cuenta con Nuestra Ceguera

La vulnerabilidad extrema de la comunidad LGBT no es solo producto de la violencia externa; se profundiza exponencialmente cuando la propia comunidad carece de visión política sobre la naturaleza del poder que la oprime.

Un Estado que utiliza sus patrulleros para llevarse a una persona y luego niega su paradero ha dejado de ser una democracia funcional para convertirse en un aparato terrorista. Esta definición no depende del "antecedente" de la víctima, sino del crimen del victimario. Sin embargo, la escasa claridad sobre este punto permite que la discusión se desvíe constantemente hacia terrenos moralizantes sobre la conducta de las desaparecidas.

Esta misma lógica se replica en otros colectivos vulnerables: los jóvenes de barrios periféricos asesinados por "gatillo fácil", los pueblos indígenas reprimidos en sus territorios, las personas en situación de calle criminalizadas. En todos estos casos, el discurso oficial reza: "eran delincuentes", "estaban drogados", "se peleaban entre ellos". Y en todos estos casos, sectores de las propias comunidades afectadas reproducen esa narrativa, haciendo el trabajo sucio del poder.

La vulneración de la comunidad trans es extrema precisamente porque el Estado sabe que puede contar con ese prejuicio social —incluso interno— para garantizar su impunidad. Cada vez que un miembro de la comunidad valida la criminalización de otro, está fortificando las paredes de la próxima celda donde alguien morirá "por suicidio".

Hacia una Ética de la Responsabilidad Colectiva

La lucha contra el terrorismo de Estado en democracia exige entender que la responsabilidad es siempre hacia arriba, nunca horizontal. Cuando la comunidad trans se fragmenta y se ataca a sí misma, le hace el trabajo al poder. La única forma de romper este ciclo es construir una ética política basada en principios inquebrantables:

  1. Ninguna vida es descartable. Independientemente de la conducta individual, toda persona bajo custodia estatal tiene derecho a la vida y al debido proceso. La desaparición forzada es siempre un crimen, sin excepciones.
  2. El foco debe estar en el Estado, no en la víctima. Desviar la atención hacia los "errores" de quien desaparece es permitir que la próxima "caja negra" policial se cobre otra vida.
  3. La solidaridad no puede ser selectiva. No podemos defender solo a las víctimas "presentables", a las que cumplen con estándares de respetabilidad. El Estado no discrimina cuando reprime; reprime a quienes considera prescindibles. La defensa debe ser igual de indiscriminada.
  4. Nadie desaparece solo. Nadie se mata solo en una comisaría. Esta frase, que resume décadas de lucha por los derechos humanos en Argentina, debe convertirse en un mantra inquebrantable.

Conclusión: El Espejo que Debemos Romper

La desaparición de Marlen Villarrubia no es un "circo de la tele", como sugiere el discurso discriminatorio escuchado en algunos miembros de la propia comunidad. Es un síntoma de que en Salta —y en Argentina— las estructuras de la dictadura siguen vivas, operando bajo el ropaje de la democracia formal.

Pero junto al terrorismo de Estado existe otro espejo, uno que la comunidad LGBT debe tener el coraje de romper: el espejo de la discriminación interna, de la reproducción de los discursos del opresor, de la fragmentación que nos vuelve vulnerables.

Mientras sigamos legitimando la criminalización de nuestras compañeras, mientras sigamos exigiendo inocencia como requisito para la indignación, mientras sigamos deshumanizando a quienes no cumplen con estándares de respetabilidad, estaremos construyendo las condiciones de posibilidad para nuestra propia desaparición.

El Estado cuenta con nuestra ceguera. Cuenta con nuestra misoginia internalizada. Cuenta con nuestra falta de solidaridad. Romper ese espejo es, quizás, el primer acto de resistencia verdadera. Porque solo cuando entendamos que la vida de Marlen importa tanto como la de cualquiera de nosotras, sin importar su conducta o sus antecedentes, estaremos en condiciones de enfrentar al verdadero enemigo: el Estado que desaparece, tortura y mata, y luego nos pide que miremos hacia otro lado.

La justicia solo es posible cuando se entiende que en la lucha contra el terrorismo de Estado no hay lugar para la discriminación interna. O nos defendemos todas, o todas estamos en peligro.

 



[1] Orden (Gemini): Identifica las proposiciones que vinculan la desaparición forzada de Marlen con el terrorismo de estado en Argentina en la fuente "2026-01-24 desaparición de Marlen". En el texto que te proveo a continuación, contempla las opiniones de un miembro de la comunidad trans salteña sobre la persona de Marlen a la cual refiere como "el puto" y su falta de enfoque de la responsabilidad del estado. Merita profundamente sobre las consecuencias de esta falta de enfoque en el contexto de las muertes de Fernanda Arias y de la desaparición forzada de Marlene. Merita a cerca de la vulneración de la comunidad trans, la escasa visión y relaciónalo con otros colectivos vulnerables en la lucha contra un estado que se vuelve desaparecedor y terrorista y no garante de las vidas de sus ciudadanos. A continuación, el texto:

"Qu onda, Gabi, cmo andas? Qu asco que son los putos, no? Cmo andan buscando el puto de la grillo hasta por debajo de las piedras, qu asco. La polica opina por culpa de ese puto, mira, nos meten a todos en la sola bolsa, no? Ese puto est preso, sabes por qu, Gabi? Porque ese puto hace desastre, ese puto tiene antecedentes penales porque estuvo en la crcel aos. Ese da que la llevaron presa, eh ella andaba apurando a los putos ah en la zona, se bajaba de un remi conjunto con la Maite y con una punta le estaba apurando a los putos. En eso la vio la polica y se la llev detenida y bueno, la tuvo presa hasta que han hecho todo ese circo de la tele y todo eso. Pero ms te da bronca de la de las chicas que supuestamente entre comillas que son nuestras representantes haciendo barullo, buscndola, haciendo hacindola pasar por inocente a la a la a la grillo diciendo que no lo es".

[2] Orden (Claude) Construye un ensayo con el texto a continuación. Encuentra un título.

jueves, 25 de diciembre de 2025

De la Dictadura a la Democracia: El hilo invisible de la impunidad policial que une a Salta entre 1976 y 2025

A cerca de la muerte en custodia de Fernanda Arias en Rosario de Lerma

Un análisis exhaustivo revela la persistencia de mecanismos estructurales de violencia institucional en la provincia, trazando analogías operativas alarmantes entre el histórico Caso Ragone y la reciente muerte en custodia de Fernanda Daniela Arias. A través del concepto de la "Caja Negra" en las comisarías y el uso de sumarios diseñados para el encubrimiento, este informe desmantela cómo el aparato policial y judicial continúa garantizando zonas de silencio e ilegalidad. Desde la construcción de víctimas "descartables" hasta la validación judicial de relatos oficiales falsos, el documento expone una maquinaria de impunidad que ha mutado sus blancos —del enemigo político a la diversidad sexual— pero mantiene intacta su arquitectura represiva. Ante este escenario, se proponen estrategias urgentes de intervención legal y el uso de herramientas como el Amicus Curiae para romper un ciclo de violencia que desafía cinco décadas de historia.

 


Puntos clave que destaca la nota:

  • Continuidad Estructural: La comparación entre el accionar policial de 1976 y 2025 muestra que, aunque el contexto cambió, las tácticas de encubrimiento son casi idénticas.
  • La "Caja Negra": La falta de cámaras y luz en las celdas actuales funciona como la "zona liberada" de la dictadura: un espacio sin testigos para permitir el crimen.
  • El Sumario como Trampa: En ambos casos, la policía que debiera ser investigada es la que construye el primer relato oficial para desviar la justicia.
  • Responsabilidad Judicial: Se señala al Poder Judicial no solo por indolencia, sino por validar sistemáticamente las versiones policiales sin control de convencionalidad.
  • Recomendaciones Estratégicas: La nota cierra con pautas concretas para abogados querellantes, como la aplicación del Protocolo de Minnesota y el rastreo tecnológico de los efectivos involucrados.

Verdad y Justicia por Fernanda Arias en la Mesa de la Diversidad

En la Mesa de la Diversidad del Gobierno de Salta: Justicia por Fernanda Arias: Organizaciones denuncian transfemicidio institucional y exigen el fin de la impunidad policial en Salta
Viernes 26 Dic, 10 hs en Polo de las Mujeres, Sec de Género. 

Tras la muerte en custodia de Fernanda Daniela Arias en la Comisaría de Rosario de Lerma, la Asociación Miguel Ragone y el Movimiento Trans Argentina (MTA) presentan en la Mesa de la Diversidad, un informe estratégico que desmantela la versión oficial del suicidio. El documento expone las contradicciones de un sistema judicial que convalida el relato policial, traza paralelismos alarmantes con las prácticas represivas de la dictadura y denuncia un contexto de abandono estatal en salud y derechos básicos. Ante el avance de los discursos de odio, hacemos un llamado urgente a todas las organizaciones y áreas de gobierno que integran la Mesa de la Diversidad para recuperar la solidaridad y la lucha unida contra la violencia institucional que amenaza a toda la ciudadanía.



lunes, 15 de diciembre de 2025

La identidad LGBT como eje: el abogado Colque y la lucha contra el identicidio policial

 

Imágen:  Red de Litigantes
LGBTI de las Américas

 El abogado salteño Agustín Colque ha intervenido en el debate público, tanto como ciudadano como profesional del derecho, para denunciar las detenciones arbitrarias y la violencia institucional en Salta. Su participación se enmarca en las acciones de la Asociación Miguel Ragone y la Mesa de Derechos Humanos, organizaciones que lo convocaron junto a otros abogados, para presentar un amicus curiae ante la Corte de Justicia de Salta. Este recurso se integra a un habeas corpus colectivo, correctivo y preventivo, que busca forzar al Poder Ejecutivo a cesar las prácticas policiales que son arbitrarias, discriminatorias y violentas, promoviendo así la democratización de la justicia.

La perspectiva de Colque en este amicus curiae es crucial, ya que se presenta como parte de la comunidad LGBT, un colectivo que ha sido "históricamente vulnerado" en sus derechos a la salud, la educación y el trabajo, y que es uno de los grupos "más afectados" por las prácticas policiales. Esta identificación personal dota a su testimonio de una autoridad directa al abordar la discriminación sistemática.

La urgencia de su intervención se relaciona directamente con las consecuencias más letales de la violencia institucional, ejemplificada por el caso de una mujer trans en Rosario de Lerma que falleció bajo custodia policial en "menos de 2 horas de detención por una presunta contravención". Colque subraya que esta tragedia es una muestra de la violencia extrema y la total falta de respeto que persiste incluso tras la muerte, criticando cómo los noticieros la deshumanizaron al referirse a ella como "un varón vestido de mujer" en lugar de como una "mujer trans".

Para conceptualizar esta magnitud de los atropellos, el abogado introdujo en la presentación judicial el concepto de “identicidio”. Este término, tomado de la sociología y la antropología, describe el conjunto de prácticas destinadas al "exterminio de ciertas identidades" y grupos sociales, aplicable no solo a la comunidad LGBT, sino también a personas racializadas y en situación de pobreza.

Además de la privación ilegítima de la libertad de personas jurídicamente inocentes, Colque enfatiza las violaciones específicas que sufren las mujeres trans y travestis durante la detención: se las "encierra con los hombres". Esta práctica es "vejatorio al máximo" y actúa como si la Ley de Identidad de Género "nunca se hubiese sancionado", constituyendo una forma de disciplinamiento y control social. Así, la lucha de Colque, respaldada por su identidad, busca forzar al Estado a adecuar sus políticas de seguridad a los estándares de dignidad humana y los tratados internacionales de derechos humanos.

Sin embargo, aunque la auto-identificación de Agustín Colque como miembro de la comunidad LGBT es poderosa y esencial para diagnosticar el "identicidio" ejercido por la policía, su posición política y su demanda de justicia se fundamentan en un compromiso más amplio y una mirada compleja e informada de la realidad salteña. Colque interviene en el debate como profesional del derecho y como ciudadano, y su análisis se basa en la violación de principios universales consagrados en la Constitución y tratados internacionales,,,. Su agenda no se limita a su propia identidad, sino que abarca la defensa de todas las personas inocentes cuya libertad ambulatoria es avasallada, incluyendo a personas racializadas y aquellas en situación de pobreza, así como a quienes padecen las condiciones inhumanas de encierro, como la sobrepoblación del 100% en la Alcaidía Salta,. Por lo tanto, si bien su pertenencia a una comunidad vulnerada proporciona una autoridad moral y política innegable, la exigencia de poner fin a las prácticas arbitrarias y violentas de la policía es una demanda universal por la protección de la libertad física, lo que demuestra que la sola identidad LGBT no es ni una condición necesaria ni suficiente para impulsar esta compleja lucha por la democratización de la justicia.

De la Desaparición al Descarte: Blanca Lescano y la Continuidad Genocida en el Discurso de los Derechos Humanos

Análisis del discurso pronunciado frente a la sede de La Libertad Avanza en Salta Por Fernando Pequeño Ragone, asistido con Claude IA  [1] ...