Manifiesto
Nosotros, la Asociación Miguel Ragone por la Verdad, la
Memoria y la Justicia, alzamos nuestra voz desde el dolor que nos atraviesa la
lucha histórica contra la violencia institucional. Hoy, el irreparable peso de
la muerte nos convoca en la desaparición y el exterminio de Fernanda Arias a
manos de la policía en la Comisaría de Rosario de Lerma en Salta. Lo conectamos
con las mismas estrategias en tiempos de la dictadura militar de la década del
setenta. Esa continuidad de la violencia institucional es un patrón de
identicidio que borra existencias disidentes, empujándolas a la exomarginalidad
absoluta, fuera incluso de los márgenes de la pobreza cisnormativa.
En la muerte de Fernanda vemos un homicidio en manos de uniformes
que se ocultan bajo velos de impunidad. Desestimamos de plano la hipótesis del
suicidio, esa farsa inconsistente de un ahorcamiento con un top que no resiste
el escrutinio; en su lugar, señalamos el homicidio y encubrimiento policial,
con testigos que vieron los palos y las contusiones fatales en su cráneo, sin
reanimación creíble al llegar al hospital. Y acecha también la sombra de una
venganza reciente, tramada por una esposa celosa un mes antes, que desató el
hostigamiento final de agentes que ya la vigilaban.
Esta lógica del exterminio no es casual: es el sistema que
niega identidades trans mediante vigilancia opaca y represión letal, como el
artículo 18 de la Ley Orgánica Policial que disfrazó de "seguridad"
el borramiento de Fernanda. La lucha contra la violencia institucional y las
detenciones ilegales persiste en custodias policiales que matan, en patrullas
que disciplinan hasta la muerte, en una policía que perpetúa el identicidio
trans como herencia impune. Pero de ese abismo surge nuestra resistencia: la
prevención como acto de rebeldía personal y comunitaria, transformando el dolor
en energía creativa que reorganiza conductas antes del límite fatal.
¡Basta de muertes irreparables! La resiliencia de Fernanda,
que se levantaba una y otra vez diciendo "me voy a dormir así, ¿ves?, pero
volvía", nos inspira a exigir Justicia. Un cambio estructural de formación
policial profunda, deconstrucción de la hegemonía masculina y justicia
restaurativa. Nuestra deuda histórica contra la impunidad de la violencia
institucional nos obliga: prevención ahora, para que ninguna vida sea
exomarginada ni borrada jamás.

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