domingo, 25 de enero de 2026

A cerca de la desaparición forzada de Merlen: Cuando la Comunidad LGBT Reproduce la Violencia del Estado

 

El Espejo Roto: Cuando la Comunidad LGBT Reproduce la Violencia del Estado [1] [2]

Por Fernando Pequeño Ragone,
con Gemini y Clude
25 ene 2026

 

La Traición Silenciosa en Tiempos de Desaparición

Cuando Marlen Villarrubia desapareció bajo custodia policial el 5 de enero de 2026 en Salta, Argentina, el Estado desplegó su maquinaria de impunidad heredada de la dictadura: detención irregular, registros manipulados, comisarías convertidas en cajas negras. Pero junto al terrorismo institucional emergió otra forma de violencia, más insidiosa porque proviene desde adentro: la voz de un miembro de la propia comunidad trans que, lejos de denunciar la desaparición forzada, se dedicó a deshumanizar a la víctima. "El puto anda apurando a los putos", sentenció, validando así la acción estatal y convirtiendo a la comunidad en cómplice involuntario de su propio exterminio.

Esta discriminación interna —que deshumaniza, criminaliza y deslegitima a las propias víctimas de violencia estatal— no es un fenómeno aislado. Es la materialización de lo que podríamos llamar la "colonización del discurso opresor", donde los sectores más vulnerados internalizan la lógica de sus victimarios y la reproducen hacia sus pares. En el caso de Marlen, esta dinámica tuvo consecuencias letales: permitió que el foco de atención se desviara de la responsabilidad estatal hacia los supuestos "antecedentes" de la víctima, creando el terreno fértil para que la impunidad florezca.

 

La Lógica del "Algo Habrá Hecho": Cuando la Víctima Deja de Importar

El discurso de algunos miembros de la comunidad trans, condensa varios mecanismos de discriminación interna que merecen ser desmenuzados:

La misoginia trans como arma de deshumanización. El uso deliberado del masculino ("el puto") y los insultos despectivos no son solo actos de violencia verbal; son la negación de la identidad de género de Marlen. Al despojarla de su feminidad, también se la despoja de humanidad, y por ende, de derechos. Esta operación discursiva replica exactamente la lógica del Estado terrorista, que necesita construir "vidas descartables" para justificar su violencia.

La trampa de la inocencia obligatoria. La crítica a las representantes de la comunidad trans en cargos públicos por hacer parecer a Marlen como "inocente" revela un malentendido fundamental sobre los derechos humanos. No se requiere que una persona sea moralmente intachable para que el Estado deba garantizar su vida y su debido proceso. La desaparición forzada es un crimen de Estado independientemente de la conducta previa de la víctima. Sin embargo, al exigir inocencia, la comunidad lgbt reproduce la teoría de los "dos demonios" que tanto sirvió para encubrir los crímenes de la dictadura argentina.

La horizontalización de la violencia como servicio al poder. Cuando algunos miembros de la comunidad LGBT afirman que Marlen "está presa porque hace desastre", está trasladando la responsabilidad de la desaparición desde el Estado hacia la víctima. Esta operación es políticamente funcional al terrorismo institucional: si la comunidad misma valida la detención irregular, le otorga al Estado una "licencia para desaparecer". El Estado no necesita justificarse cuando las propias víctimas potenciales se encargan de hacerlo por él.

Las Consecuencias Fatales: De Fernanda Arias a Marlen Villarrubia

La falta de enfoque en la responsabilidad estatal —alimentada por la discriminación interna de la propia comunidad LGBT— tiene consecuencias documentables y mortales. El caso de Fernanda Arias ilustra con claridad esta dinámica:

Fernanda, también mujer trans de Salta, fue hallada muerta en circunstancias que la policía catalogó precipitadamente como "suicidio". La criminalización previa de Fernanda, su construcción social como "descartable", permitió que sectores de la sociedad —e incluso de la propia comunidad— aceptaran la versión oficial sin cuestionamientos. Esto derivó en la pérdida de pruebas, en la falta de investigación rigurosa y, finalmente, en la impunidad -por el momento en tanto persiste la investigación- del transfemicidio institucional.

En el caso de Marlen, la repetición del patrón es escalofriante. La opinión de que "anda apurando a los putos" sirve como cortina de humo para que la Comisaría 2º no rinda cuentas. Si la comunidad misma valida la narrativa de que Marlen es una persona conflictiva, se diluye la urgencia de exigir su aparición con vida. El Estado cuenta con este prejuicio social —incluso interno— para garantizar su impunidad.

La consecuencia última de esta dinámica es la naturalización de la muerte selectiva. Se acepta tácitamente que ciertas vidas —las de las mujeres trans pobres, las que tienen antecedentes, las que ejercen trabajo sexual, las que "causan problemas"— no valen lo mismo que otras. Esto crea un terreno fértil donde el Estado puede seguir matando en las celdas, desapareciendo activistas y reprimiendo disidencias sin que se levante un clamor colectivo.

La Vulneración que se Retroalimenta: Un Estado que Cuenta con Nuestra Ceguera

La vulnerabilidad extrema de la comunidad LGBT no es solo producto de la violencia externa; se profundiza exponencialmente cuando la propia comunidad carece de visión política sobre la naturaleza del poder que la oprime.

Un Estado que utiliza sus patrulleros para llevarse a una persona y luego niega su paradero ha dejado de ser una democracia funcional para convertirse en un aparato terrorista. Esta definición no depende del "antecedente" de la víctima, sino del crimen del victimario. Sin embargo, la escasa claridad sobre este punto permite que la discusión se desvíe constantemente hacia terrenos moralizantes sobre la conducta de las desaparecidas.

Esta misma lógica se replica en otros colectivos vulnerables: los jóvenes de barrios periféricos asesinados por "gatillo fácil", los pueblos indígenas reprimidos en sus territorios, las personas en situación de calle criminalizadas. En todos estos casos, el discurso oficial reza: "eran delincuentes", "estaban drogados", "se peleaban entre ellos". Y en todos estos casos, sectores de las propias comunidades afectadas reproducen esa narrativa, haciendo el trabajo sucio del poder.

La vulneración de la comunidad trans es extrema precisamente porque el Estado sabe que puede contar con ese prejuicio social —incluso interno— para garantizar su impunidad. Cada vez que un miembro de la comunidad valida la criminalización de otro, está fortificando las paredes de la próxima celda donde alguien morirá "por suicidio".

Hacia una Ética de la Responsabilidad Colectiva

La lucha contra el terrorismo de Estado en democracia exige entender que la responsabilidad es siempre hacia arriba, nunca horizontal. Cuando la comunidad trans se fragmenta y se ataca a sí misma, le hace el trabajo al poder. La única forma de romper este ciclo es construir una ética política basada en principios inquebrantables:

  1. Ninguna vida es descartable. Independientemente de la conducta individual, toda persona bajo custodia estatal tiene derecho a la vida y al debido proceso. La desaparición forzada es siempre un crimen, sin excepciones.
  2. El foco debe estar en el Estado, no en la víctima. Desviar la atención hacia los "errores" de quien desaparece es permitir que la próxima "caja negra" policial se cobre otra vida.
  3. La solidaridad no puede ser selectiva. No podemos defender solo a las víctimas "presentables", a las que cumplen con estándares de respetabilidad. El Estado no discrimina cuando reprime; reprime a quienes considera prescindibles. La defensa debe ser igual de indiscriminada.
  4. Nadie desaparece solo. Nadie se mata solo en una comisaría. Esta frase, que resume décadas de lucha por los derechos humanos en Argentina, debe convertirse en un mantra inquebrantable.

Conclusión: El Espejo que Debemos Romper

La desaparición de Marlen Villarrubia no es un "circo de la tele", como sugiere el discurso discriminatorio escuchado en algunos miembros de la propia comunidad. Es un síntoma de que en Salta —y en Argentina— las estructuras de la dictadura siguen vivas, operando bajo el ropaje de la democracia formal.

Pero junto al terrorismo de Estado existe otro espejo, uno que la comunidad LGBT debe tener el coraje de romper: el espejo de la discriminación interna, de la reproducción de los discursos del opresor, de la fragmentación que nos vuelve vulnerables.

Mientras sigamos legitimando la criminalización de nuestras compañeras, mientras sigamos exigiendo inocencia como requisito para la indignación, mientras sigamos deshumanizando a quienes no cumplen con estándares de respetabilidad, estaremos construyendo las condiciones de posibilidad para nuestra propia desaparición.

El Estado cuenta con nuestra ceguera. Cuenta con nuestra misoginia internalizada. Cuenta con nuestra falta de solidaridad. Romper ese espejo es, quizás, el primer acto de resistencia verdadera. Porque solo cuando entendamos que la vida de Marlen importa tanto como la de cualquiera de nosotras, sin importar su conducta o sus antecedentes, estaremos en condiciones de enfrentar al verdadero enemigo: el Estado que desaparece, tortura y mata, y luego nos pide que miremos hacia otro lado.

La justicia solo es posible cuando se entiende que en la lucha contra el terrorismo de Estado no hay lugar para la discriminación interna. O nos defendemos todas, o todas estamos en peligro.

 



[1] Orden (Gemini): Identifica las proposiciones que vinculan la desaparición forzada de Marlen con el terrorismo de estado en Argentina en la fuente "2026-01-24 desaparición de Marlen". En el texto que te proveo a continuación, contempla las opiniones de un miembro de la comunidad trans salteña sobre la persona de Marlen a la cual refiere como "el puto" y su falta de enfoque de la responsabilidad del estado. Merita profundamente sobre las consecuencias de esta falta de enfoque en el contexto de las muertes de Fernanda Arias y de la desaparición forzada de Marlene. Merita a cerca de la vulneración de la comunidad trans, la escasa visión y relaciónalo con otros colectivos vulnerables en la lucha contra un estado que se vuelve desaparecedor y terrorista y no garante de las vidas de sus ciudadanos. A continuación, el texto:

"Qu onda, Gabi, cmo andas? Qu asco que son los putos, no? Cmo andan buscando el puto de la grillo hasta por debajo de las piedras, qu asco. La polica opina por culpa de ese puto, mira, nos meten a todos en la sola bolsa, no? Ese puto est preso, sabes por qu, Gabi? Porque ese puto hace desastre, ese puto tiene antecedentes penales porque estuvo en la crcel aos. Ese da que la llevaron presa, eh ella andaba apurando a los putos ah en la zona, se bajaba de un remi conjunto con la Maite y con una punta le estaba apurando a los putos. En eso la vio la polica y se la llev detenida y bueno, la tuvo presa hasta que han hecho todo ese circo de la tele y todo eso. Pero ms te da bronca de la de las chicas que supuestamente entre comillas que son nuestras representantes haciendo barullo, buscndola, haciendo hacindola pasar por inocente a la a la a la grillo diciendo que no lo es".

[2] Orden (Claude) Construye un ensayo con el texto a continuación. Encuentra un título.

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